Impuestos y regulación, esa pesadilla

Alles Steuern oder was ?

Impuestos: cual una espada de Damocles abruman a las empresas

Impuestos: cual una espada de Damocles abruman a las empresas. Su cuantía y su complejidad así como su proliferación paralizan a los directivos empresariales. La elevada fiscalidad fomenta el fraude y obliga a las empresas a dedicar ingentes recursos parar defenderse del fisco.

No tenemos que fingir: la presión fiscal y la complejidad de la normativa tributaria van en aumento. La competitividad fiscal entre los Estados se encarga del resto, sobre todo porque las leyes nacionales son y han sido ajustadas acorde con las opciones de optimización fiscal internacional (léase: la evasión fiscal).

Como resultado se observa un aumento en la incertidumbre, en la zona gris entre las estrategias de evasión fiscal y la evasión de impuestos. Estas consecuencias están acompañadas por una explosión de los costes de todos los impuestos, además las empresas tienen que explicar constantemente, cuál es la proceder fiscal internacional.

Incluso cuando los impuestos prescriben, los costes para los servicios de asesoramiento no dejan de crecer para las empresas. Los políticos y las autoridades fiscales no tienen que rendir cuentas por sus errores después de todo. La corrupción y la gestión pública negligente tampoco es un elemento motivador al pago de impuestos.

Sin embargo para mí, el aspecto más deprimente es la situación de la gran masa de empresas de tamaño medio que son la columna vertebral de la economía de cualquier país. Según estimaciones, representan más del 90% de las empresas (empresas con un máximo de sólo 10 empleados).

Estas empresas no sólo son incapaces de hacer frente a la complejidad, también son incapaces – a menos que se establezcan a nivel internacional – de participar en la competencia fiscal internacional. Este aspecto no es menor dado que dificulta la internacionalización y encarece los procesos convirtiéndose en un factor que desincentiva la conquista de mercados exteriores por parte de PYMES.

Por supuesto que podría “sólo” exigir la simplificación y armonización de al menos impuesto de sociedades, impuesto sobre los salarios y el impuesto al valor añadido dentro de la Unión Europea. Pero soy plenamente consciente de que, por un lado, no puedo cambiar nada y que “sólo” Europa no es suficiente y que, por otro lado, los políticos no aceptan una pérdida de poder.

La armonización y simplificación del sistema tributario sería, en mi opinión, el camino para mejorar la transparencia, reducir los costes para las empresas y el Estado, así como incrementar la transparencia, la honestidad en los impuestos y el aumento de la credibilidad del sistema tributario.

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