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“Rusos y españoles: negocios en un club privado”, la Semana Rusa de Gild International en los Medios

Durante la presentación de la Semana Rusa de Gild International tuve el placer de ser entrevistado por Manel Manchón de Economía Digital. Este es el resultado:

El empresario Marc Ambrock anima a las empresas a internacionalizarse. Manuel Manchón 25/05/2013 

Marc Ambrock durante la presentación de la Semana RusaMarc Ambrock es un empresario alemán que ha conocido muy de cerca los viejos valores que han hecho grande a la industria alemana. Su empresa familiar, el grupo Ambrock, ha cumplido 125 años. Pero Ambrock dirige otros proyectos, como Adminex, que fundó para ayudar a la internacionalización de empresas.

Es su pasión. Vive en Barcelona desde hace 20 años, aunque viaja constantemente. Su mujer es catalana, y esa fusión es fundamental para Ambrock. “Ningún alemán tocaría el brazo a su interlocutor, marcaría distancias”, asegura, tras hacer lo propio con este cronista.

Y esa extroversión, que es también la muestra de una seguridad por su trabajo y por todo en lo que cree, le ha llevado a otro proyecto en el que se dedica en cuerpo y alma. Ambrock ha revitalizado el club privado Gild International, que se puso en marcha en 2007 en el eixample de Barcelona, pero que ha cobrado todo su vigor en los últimos dos años.

La persistencia alemana

En ese club se hacen negocios. Un restaurante de altura mima a sus comensales, y la existencia de múltiples salas, de distinto tamaño, ofrecen una sensación acogedora que los empresarios agradecen, muy distinta de un gran hotel o de las oficinas de las instituciones políticas o empresariales.

En un palacete, en el coqueto y empedrado pasaje Permanyer, rusos y españoles han intercambiado impresiones esta semana, dedicada a Rusia, con el impulso de Ambrock.

“Los alemanes ya están en Rusia desde hace años, y, aunque han tenido muchos fracasos, son persistentes, que es la mejor característica que puede tener un empresario que quiera internacionalizarse”, asegura Ambrock.

Sin concursos públicos

En el Club Gild se han ofrecido mensajes esta semana que chocan con el mundo altamente competitivo y profesional de los negocios. En Rusia “no hay concursos públicos”, así que lo más importante es que “te conozcan, que establezcas una conexión personal”, que un empresario pueda entrar en determinados círculos donde se toman decisiones. Y eso exige tiempo, y viajes constantes, incide Ambrock.

Ahora Rusia aparece como un mercado enorme, “porque es un continente entero, con una incipiente clase media”, apunta el empresario alemán.

Mayores exportaciones

En las jornadas de la Semana Rusa, ha participado la directora de proyectos de Invest in Spain, Mercedes Pizarro, que se refirió alpecado ruso de descuidar muchos ámbitos de la economía, salvo el energético, el verdadero maná ruso. Por ello, muchas empresas catalanas como Gas Natural o Ficosa ya están presentes en Rusia.

Con la firma de convenios entre Rusia y España se ha facilitado un comercio que ha provocado que la exportación a Rusia haya crecido un 47% en los últimos dos años. El volumen de negocio ha pasado de 1.994 millones de euros en 2010 a 3.000 millones en 2012, según los datos del Ministerio de Economía.

Turistas rusos

¿Y a los rusos qué les interesa? Por ahora el turismo. El touroperador Natalie Tours trae cada año a Catalunya cerca de medio millón de turistas rusos, una de las fuentes de riqueza más importantes en estos momentos de grave crisis económica.

Esos turistas, sin embargo, pueden ser clientes de otros sectores, porque también buscan oportunidades de negocio en Catalunya y España, como apunta Ambrock.

El empuje del Mobile Congress

Este empresario alemán, enamorado del Empordà, insiste en las relaciones personales como el factor más decisivo para hacer negocios. En Gild ya ha vivido experiencias asombrosas, a raíz del Mobile World Congress. Una compañía china sondeó la compra de Telefónica. Y otras, también chinas, se desvivían por poder contar con alguna sala en el Palacete del pasaje Permanyer para cerrar alguna operación.

Y es que los clubs privados, que siempre han existido, cobran ahora mayor sentido, con las administraciones en una situación agónica, y con pocas ideas para incentivar la economía.

Entrevista a Marc Ambrock en el programa de radio “Vivir Mejor”

Junto con Ricardo Aparicio, presentador del espacio, charlamos sobre cómo los negocios influyen en la salud y la calidad de vida. La entrevista se realizó en el programa de radio “Vivir Mejor” de Intereconomía ayer, miércoles 13 de marzo de 2013.

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¿Es fiable un apretón de manos para cerrar un negocio?

Hoy en día, quien basa un acuerdo de negocios en un apretón de manos puede ser considerado, en el mejor de los casos, como un iluso o un anacrónico, y en el peor, como garante de poca profesionalidad. Esto nos traslada inmediatamente a la pregunta de si un acuerdo profesional mediante el gesto histórico del apretón de manos sigue siendo válido. Naturalmente, cualquier gestor o abogado con experiencia sugerirá de forma contundente la firma sobre papel. Aún así, a menudo me encuentro casos de quejas de incumplimiento de contrato con sus consecuentes procesos largos y costosos. Por alguna razón las empresas internacionales establecen su sede general, y por lo tanto su tribunal de jurisdicción, en Suiza, Singapur o Delaware, para poder así resolver las cuestiones legales con más celeridad. Y, las empresas temen la incertidumbre jurídica más que cualquier cosa.

Sin embargo, cabe focalizar la atención sobre algo mucho más fundamental: los valores como la fiabilidad, la honestidad y la concordancia entre el sistema de valores propio y el negocio diario. Parece que en el mundo empresarial cotidiano están ganando posiciones el éxito breve y a corto plazo frente a estos conceptos tan esenciales. En definitiva, la integridad es necesaria, y para mí esto significa un compromiso diario: “Digo lo que hago y hago lo que digo”.

Pero no nos engañemos: basta una simple hojeada a los periódicos o por Internet para denotar lo poco que se han tenido en cuenta estos valores. ¡La imagen de algunos políticos y directivos habla por sí misma! El fracaso de ignorar estos valores ha sido tal, y aún más debido a la crisis, que ya nadie confía en nadie. ¿O alguien confiaría seriamente en un banquero, un comercial telefónico o un agente de seguros al que no conoce personalmente? Siendo sincero, yo no lo haría. Aún así, en estos sectores como en cualquier otro, hay profesionales muy decentes, sumamente competentes y que responden también a criterios éticos (aunque sean pocos).

Todo esto nos lleva a la pregunta clave: ¿tienen futuro los valores? Permítanme anticipar la respuesta de inmediato: sí, más que nunca.

Déjenme explicarme brevemente. Como ejemplo, una de mis empresas celebra este año su ¡125 aniversario! Y créanme, tanta historia no hubiera podido alcanzarse con mentiras y traiciones. Por otra parte, otra empresa que dirijo sigue funcionando satisfactoriamente en España, pese a los duros momentos de crisis económica y financiera. Mirando de cerca, creo que estas dos empresas tienen algo en común: unos clientes sólidos que aprecian la fiabilidad, la honestidad y la dedicación y al mismo tiempo trabajan diariamente conforme a estos mismos valores. ¡Tales empresas existen! Y las personas que las hacen posibles son, por lo general, empresarios que representan y viven de acuerdo a ellos cada día.

Basándome en mi experiencia, la integridad es algo que se amortiza a largo plazo, no sólo cuando uno defiende de manera consistente sus convicciones sino también permaneciendo al lado de los clientes en los momentos difíciles. No obstante este conjunto de observaciones, también admito abiertamente que, antes de entrar en cualquier negocio, evaluamos a nuestros clientes diligentemente. Y ello no se consigue a corto plazo, sino con expectativas a largo plazo, con perseverancia, transparencia y sinceridad.

Además, cuanto más valor pierden estos valores (y perdón por la redundancia), más estarán buscados por clientes competentes. No sin razón existen más inversores potenciales que oportunidades realmente buenas en las que invertir: porqué van en busca de esos mismos valores, y no solamente un negocio rápido.

Este hecho está aún más presente en los negocios a escala internacional. En un evento en el club de negocios Gild Internacional, se preguntó acerca de cómo era de peligrosos hacer negocios en Angola. La respuesta fue: “ni más ni menos que en Portugal”. Uno debe simplemente interesarse en profundidad en el país y su población. El mejor método para ser presentado a alguién en clave profesional es establecer un contacto personal. Al final del día, hay una mente inteligente detrás de cada idea de negocio.

Por todo ello, permítame que le invite a venir al club de negocios GILD INTERNATIONAL para, tras un apretón de manos o un café (sin formalizar un contrato previo), conversar sobre valores como integridad, dinamismo, innovación, excelencia y oportunidades de negocio.